Reparaciones alquiler: qué cubre el inquilino y qué paga el dueño en Argentina

Reparaciones alquiler, son los trabajos necesarios para mantener una vivienda en condiciones habitables durante un contrato de alquiler. Also known as mantenimiento de inmuebles en alquiler, estas reparaciones definen quién asume los costos entre el propietario y el inquilino, y en Argentina, la ley lo pone muy claro: no es lo mismo una fuga de agua que un cable roto por el uso normal. Muchos creen que cualquier cosa que se rompa es responsabilidad del dueño, pero eso es un error común que termina en disputas, multas o incluso desalojos.

Propietario, es quien debe garantizar que la vivienda esté en condiciones de habitabilidad al inicio del contrato y mantener estructuras, instalaciones fijas y sistemas esenciales como agua, electricidad y calefacción. Si la cañería se rompe por antigüedad, si el calentador deja de funcionar por desgaste normal, o si el techo gotea por falta de mantenimiento, el dueño paga. No puedes exigirle que cambie el piso porque te gustan otros colores, pero sí que arregle una fuga que inunda el baño. Inquilino, es responsable del uso correcto y del cuidado diario: no debe romper grifos, quemar enchufes por sobrecarga, o dejar que el agua se acumule por no ventilar. Si el lavarropas se rompe porque lo usaste con ropa muy sucia y saturado, tú lo reemplazas. Si el motor se desgastó por uso normal en cinco años, es del dueño.

En Argentina, la reparaciones alquiler no son un tema menor. Según la Ley 23.928, el propietario debe entregar la vivienda con todos los servicios funcionando y mantenerlos durante el alquiler. Pero eso no significa que deba reemplazar todo lo que se dañe. Por ejemplo, si el grifo gotea por el desgaste de la junta, él lo arregla. Si lo rompes al forcejear con él, tú lo pagas. Lo mismo pasa con la pintura: si se descascara por humedad o tiempo, es del dueño. Si la manchas por no limpiarla o por pegar carteles, es tuyo. Los electrodomésticos incluidos en el contrato son responsabilidad del propietario, pero solo si el daño no es por mal uso. Si el horno se quema porque lo dejaste encendido toda la noche, no puedes pedirle que lo cambie.

Lo que muchos no saben es que el inquilino también tiene obligaciones. Debe avisar inmediatamente cualquier problema que pueda empeorar: una grieta en la pared, una tubería que gotea, un enchufe que chispea. Si no lo haces y luego hay un incendio o un derrumbe, puedes ser responsable. Y si el dueño no responde a una reparación urgente —como falta de agua o calefacción en invierno—, tenés derecho a hacerla tú y descontar el costo del alquiler, siempre que lo notifiques por escrito. Pero no hagas nada sin avisar primero. Las reparaciones urgentes son las que ponen en riesgo la salud o la seguridad: electricidad, gas, agua, estructura. Las otras, como cambiar una puerta que chirría, se negocian.

En las ciudades grandes como Buenos Aires, Mendoza o Córdoba, los contratos suelen incluir un listado de lo que está incluido. Pero muchos no lo firman con cuidado. Revisa el acta de recepción: si no está escrito que el refrigerador estaba funcionando, no podrás reclamar después. Si el dueño te entrega la casa con una ventana rota y no lo anotas, lo asumes como bueno. Esa es la clave: todo lo que se rompa después, pero que ya estaba mal al inicio, es responsabilidad del dueño. Si lo documentaste, tienes derecho. Si no, no.

En la práctica, las disputas más comunes giran en torno a las reparaciones alquiler menores: bombillos, grifos, cerraduras, picaportes. Algunos dueños prefieren dejar que el inquilino los cambie y luego le reembolsen. Otros los incluyen en el alquiler. No hay regla universal. Lo que sí hay es una regla de oro: lo que no está escrito, no existe. Si no lo pusiste por escrito al firmar, no lo puedes exigir después. Y si el dueño te pide que pagues por algo que claramente es su obligación, no lo hagas sin consultar. Hay organizaciones de consumidores que te ayudan gratis.

Lo que encontrarás aquí son guías reales, con casos de la vida cotidiana, que te enseñan cómo actuar en cada situación: desde una fuga en el baño hasta un sistema de calefacción que no funciona. No te vamos a dar teoría legal. Te vamos a dar lo que realmente funciona cuando estás en medio de un problema, con un contrato en la mano y el reloj corriendo.