Política de mascotas en edificios: cómo afecta tu decisión al alquilar o comprar

Política de mascotas en edificios: cómo afecta tu decisión al alquilar o comprar feb, 2 2026

Si estás buscando un nuevo lugar para vivir, y tienes una mascota, ya sabes que no basta con mirar el tamaño del departamento o la cercanía al metro. Política de mascotas en edificios puede ser la diferencia entre encontrar tu hogar ideal o terminar rechazado por el administrador antes de siquiera ver la cocina. En ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba, más del 60% de los edificios tienen restricciones claras sobre animales, y muchas veces, esas reglas no están escritas en negro sobre blanco. Las encuentras en el reglamento interno, en un mensaje de WhatsApp del propietario, o peor aún, después de pagar el depósito y darte cuenta de que tu perro no puede subir al ascensor.

¿Por qué las políticas de mascotas existen?

No es solo cuestión de ruido o pelo en la alfombra. Los edificios tienen razones legales, económicas y sociales para limitar animales. Algunos condominios prohíben mascotas por miedo a daños en las instalaciones: pisos de madera rayados, paredes mordidas, o tuberías dañadas por orines. Otros lo hacen por presiones de vecinos que tienen alergias, miedo a los perros, o simplemente no quieren compartir el pasillo con un gato que maúlla a las 3 de la mañana.

En Argentina, la Ley 27.577 de 2021 establece que los propietarios no pueden prohibir la tenencia de mascotas por sí solos, pero sí pueden regular su uso en espacios comunes. Eso significa que, técnicamente, no puedes ser expulsado por tener un perro, pero sí puedes ser multado por dejarlo sin correa en el hall, o por que haga ruido constante. El problema está en la interpretación. Muchos administradores usan esa ambigüedad para rechazar a inquilinos con animales, especialmente si no hay un registro claro de buenas prácticas.

Qué mirar antes de firmar un contrato

No confíes en lo que te dice el vendedor o el administrador de forma verbal. Siempre pide una copia del reglamento de copropiedad o del estatuto del edificio. Busca los artículos que mencionen "animales", "mascotas", "perros", o "gatos". Si no aparecen, pregunta directamente: "¿Hay alguna restricción legal o administrativa sobre mascotas?".

Algunos edificios permiten mascotas, pero con condiciones:

  • Maximo de 2 animales por departamento
  • Prohibición de razas consideradas "peligrosas" (aunque esa clasificación no tiene base legal)
  • Obligación de tener seguro de responsabilidad civil por daños causados por la mascota
  • Requisito de vacunación actualizada y certificado veterinario
  • Prohibición de animales en áreas comunes como pileta, gimnasio o salón de fiestas

En edificios nuevos, es más común encontrar políticas flexibles. Muchos promotores incluyen áreas verdes para perros, baños para mascotas en el lobby, o incluso servicios de peluquería canina. En edificios antiguos, las reglas suelen ser más rígidas, y a veces, los vecinos más tradicionales imponen normas no escritas que nadie cuestiona.

Los costos ocultos de tener mascota en un edificio

Si logras alquilar o comprar en un edificio que acepta mascotas, no creas que estás libre de gastos. Muchos administradores cobran una cuota adicional por mascota, que puede ir desde $5.000 hasta $20.000 mensuales, dependiendo del tamaño del animal y la antigüedad del edificio. Eso no está regulado, pero es común en edificios de lujo o en zonas como Puerto Madero, Palermo o Belgrano.

También hay costos indirectos. Si tu perro hace daño en el ascensor, tú lo pagas. Si hay un derrame en el pasillo y no lo limpiás en 24 horas, te multan. Algunos condominios exigen un depósito extra por mascota, que puede llegar a 1 o 2 meses de alquiler. Eso no es ilegal, pero sí poco transparente. Siempre pregunta: "¿Hay algún cargo adicional por tener una mascota?" y pide que lo pongan por escrito.

Vecinos discutiendo en un pasillo de edificio antiguo por la presencia de una mascota, con certificados y señales visibles.

Qué hacer si te rechazan por tener una mascota

Si te dicen "no se permiten animales" y no encuentras esa regla en el reglamento, tienes derecho a exigir una explicación por escrito. Según la Ley 27.577, la prohibición absoluta no es válida si no está claramente establecida en el documento legal del edificio. Muchos administradores lo usan como excusa para filtrar inquilinos, especialmente si creen que alguien no puede pagar el alquiler.

En esos casos, puedes:

  • Presentar un certificado de buena conducta de tu mascota emitido por un veterinario
  • Ofrecer pagar un depósito mayor por daños potenciales
  • Proporcionar referencias de otros edificios donde hayas vivido con tu mascota sin problemas
  • Acordar un horario de paseo y reglas claras de uso de espacios comunes

En algunos casos, los propietarios aceptan si ves que eres responsable. En una encuesta de 2025 realizada por la Asociación de Propietarios de Buenos Aires, el 42% de los dueños de departamentos dijeron que habían cambiado su postura tras conocer a un inquilino con mascota que era ordenado, respetuoso y cumplía con todas las normas.

Alternativas si tu edificio no acepta mascotas

No todo está perdido si tu opción ideal prohíbe animales. Hay otras soluciones:

  • Buscar departamentos en edificios con política abierta: Hay más de 1.200 edificios en la Ciudad de Buenos Aires que tienen una política claramente favorable a mascotas, y muchos los anuncian en portales como Properati o Zonaprop con el filtro "Perros y gatos permitidos".
  • Comprar en un edificio con patio o jardín: Los edificios con áreas verdes suelen tener reglas más flexibles, porque el animal tiene espacio propio.
  • Considerar viviendas unifamiliares o casas en barrios residenciales: En lugares como San Isidro, Tigre o Lanús, es más fácil encontrar propiedades con jardín y sin restricciones de mascotas.
  • Usar servicios de guardería o paseadores: Si tu edificio permite mascotas pero no te permite tenerlas en ciertos horarios, puedes contratar un paseador profesional para que las saque durante el día.

La clave es no rendirte por una regla que puede no ser legal, ni definitiva. Muchos vecinos cambian de opinión cuando ven que una mascota no es un problema, sino un beneficio: reduce el estrés, fomenta la convivencia y hasta aumenta la seguridad del edificio.

Contraste entre un edificio antiguo prohibido para mascotas y uno moderno amigable, con leyenda legal en el centro.

Qué hacer si tu mascota ya vive en el edificio y cambian las reglas

Si ya vives en un edificio con tu mascota y el administrador o la asamblea de propietarios decide prohibirlas, no puedes ser expulsado de forma inmediata. La ley protege a quienes estaban en la propiedad antes de la nueva regla. Eso se llama "derecho adquirido".

Pero cuidado: si te mudas y luego regresas con otra mascota, pierdes esa protección. Y si tu animal causa daños, ruido constante o molestias graves, sí puedes ser multado o incluso obligado a retirarlo. La clave está en el comportamiento, no en la especie.

Siempre documenta todo: fotos de las instalaciones, recibos de vacunas, testimonios de vecinos que te apoyen. Si hay una asamblea para votar una nueva regla, asiste. Muchas veces, las políticas se cambian por falta de participación. Si no vas, otros deciden por ti.

Consejos prácticos para convivir bien con tu mascota en un edificio

No se trata solo de cumplir las reglas, sino de ser parte de la comunidad. Aquí van algunas reglas de oro:

  • Siempre lleva bolsas para recoger excrementos y guantes de limpieza en tu bolso
  • No dejes a tu mascota sola en el departamento si hace mucho ruido (los vecinos lo notan)
  • Entrena a tu perro para no ladrar en el ascensor o en el pasillo
  • Saluda a los vecinos con tu mascota: eso crea confianza
  • Si tu gato es muy activo, asegura las ventanas y no dejes que salte a los balcones
  • Actualiza las vacunas y guarda los certificados: si hay una queja, los tienes listos

Una buena relación con tus vecinos es tu mejor escudo contra reglas arbitrarias. En muchos edificios, los que tienen mascotas y son respetuosos son los más valorados, no los menos.

El futuro de las mascotas en los edificios

En los últimos cinco años, la demanda de viviendas con permiso para mascotas ha crecido un 78% en Argentina, según el informe de Mercado Inmobiliario 2025. Los jóvenes adultos, los adultos mayores que viven solos y las parejas sin hijos son los principales compradores que priorizan esta característica.

Los nuevos desarrollos ya incluyen espacios para mascotas desde el diseño: áreas de juego, baños de limpieza, ascensores con filtros de pelo, y hasta cámaras de seguridad en pasillos para evitar abusos. Las políticas de mascotas ya no son un obstáculo, sino un diferenciador de valor. Un departamento con permiso para mascotas puede tener un 12% más de valor de reventa que uno sin ese beneficio.

La tendencia es clara: las ciudades están adaptándose. Y tú, al buscar un hogar, no deberías tener que elegir entre tu vivienda y tu mascota. La información es tu herramienta. La paciencia, tu aliada. Y el respeto, tu mejor carta.

¿Pueden prohibirme tener una mascota en mi departamento si ya vivo allí?

No, si ya vivías con tu mascota antes de que se aprobara una nueva regla. La ley protege tus derechos adquiridos. Pero si te mudas y regresas con un animal nuevo, esa protección se pierde. Si tu mascota causa daños o molestias graves, sí puedes ser obligado a retirarla, independientemente de cuánto tiempo lleves viviendo allí.

¿Es legal que me cobren una cuota extra por tener una mascota?

Sí, es legal siempre que esté claramente establecido en el reglamento del edificio y haya sido aprobado por la asamblea de propietarios. No puede ser un cobro arbitrario. Si no está en el documento oficial, puedes exigir que lo retiren. Muchos administradores lo usan como filtro, pero no es un derecho automático.

¿Qué pasa si mi mascota es de una raza considerada "peligrosa"?

En Argentina, no existe una lista oficial de razas peligrosas para viviendas. Las clasificaciones que usan algunos edificios no tienen fundamento legal. Lo único que importa es el comportamiento. Si tu perro no ataca, no ladra sin razón y no causa daños, no puede ser prohibido por su raza. Si te lo niegan por eso, puedes exigir una justificación por escrito y apelar si es necesario.

¿Debo tener seguro para mi mascota en un edificio?

No es obligatorio por ley, pero muchos edificios lo exigen como condición. Es una buena idea tenerlo: cubre daños a terceros, gastos veterinarios de emergencia y hasta multas por ruido. Los seguros para mascotas en Argentina cuestan entre $2.500 y $6.000 mensuales, y son más baratos que pagar un daño en el ascensor.

¿Cómo sé si un edificio es realmente amigable con mascotas?

No te fíes solo de lo que dice el anuncio. Pregunta por el reglamento, habla con vecinos reales (no con el administrador), y observa: ¿hay bolsas de excrementos en los pasillos? ¿Hay perros paseando en el jardín? ¿Los ascensores tienen marcas de pelo? Si ves que hay mascotas y nadie se queja, es una buena señal. Si todo está impecable y no hay animales, probablemente hay restricciones ocultas.

Buscar casa no es solo encontrar cuatro paredes. Es encontrar un lugar donde tu vida, la de tu mascota y la de tus vecinos puedan convivir. La política de mascotas en edificios no es un obstáculo, es una prueba de cómo se valora la convivencia. Y tú, con la información correcta, puedes elegir bien.

1 Comment

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    Rigo Venegas

    febrero 3, 2026 AT 11:00

    He vivido en tres edificios distintos con mi labrador y nunca tuve problemas. La clave está en entrenar al perro y en ser respetuoso. Si tu mascota no es un caos, nadie te va a molestar.

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