Barter inmobiliario: cómo canjear metros construidos sin usar dinero
ene, 16 2026
En Mendoza, hace dos años, un constructor le ofreció a una familia un departamento de tres ambientes a cambio de 80 metros cuadrados de terreno que ellos tenían en Luján de Cuyo. No pagaron un peso en efectivo. No pidieron un préstamo. Solo firmaron un contrato de intercambio: ellos aportaban el terreno, él aportaba la construcción. Al mes siguiente, la familia se mudó. El constructor vendió el resto del lote a otro desarrollador y financió su próximo proyecto. Este no es un cuento raro. Es barter inmobiliario, y está creciendo en Argentina como una salida real para quienes no pueden acceder a créditos o no quieren endeudarse.
¿Qué es el barter inmobiliario con metros construidos?
El barter inmobiliario es un intercambio directo de bienes o servicios sin dinero de por medio. En este caso, una persona aporta un terreno, y otra aporta la construcción. El resultado: dos propietarios que ganan viviendas o espacios útiles, sin transacciones bancarias. Se llama "canje por metros construidos" porque lo que se negocia es la cantidad de metros cuadrados de edificación que cada parte aporta. Por ejemplo: 100 metros construidos por 50 metros de terreno. No importa si el terreno vale $2 millones y la construcción $4 millones. Lo que cuenta es el acuerdo entre las partes.
Este modelo no es nuevo. En los años 90, durante la hiperinflación, muchos argentinos intercambiaban bienes por bienes: alimentos por ropa, herramientas por combustible. Lo que sí es nuevo es que ahora se aplica al sector inmobiliario, donde los valores son mucho más altos y las reglas más complejas. Hoy, con la inflación persistente, los créditos hipotecarios casi inaccesibles, y los bancos exigiendo garantías que pocos tienen, el barter se volvió una alternativa práctica.
¿Quiénes lo usan y por qué?
Hay tres perfiles principales que recurren al barter inmobiliario:
- Familias con terreno pero sin capital: Tienen un lote heredado, comprado hace años, o recibido en herencia. No tienen dinero para construir, pero sí necesitan una vivienda. En vez de vender el terreno y quedarse sin nada, lo intercambian por una casa terminada.
- Constructores pequeños sin acceso a financiamiento: No pueden conseguir un crédito para comprar materiales o pagar mano de obra. En vez de esperar meses para un préstamo, buscan terrenos y ofrecen construir a cambio. Así generan proyectos sin deuda.
- Inversores con terrenos subutilizados: Tienen lotes en zonas en desarrollo, pero no quieren venderlos por miedo a perder el potencial futuro. Prefieren construir algo en ellos y quedarse con una parte de la vivienda, en lugar de vender el terreno y perder la plusvalía.
En Mendoza, entre 2023 y 2025, se registraron más de 270 operaciones de este tipo, según datos de la Cámara de Constructores de la Provincia. Eso representa un aumento del 140% respecto a los cinco años anteriores. En Córdoba y Rosario, los números son similares. La gente ya no espera a que el banco diga "sí". Busca soluciones directas.
¿Cómo funciona el intercambio paso a paso?
No es tan simple como decir: "Te doy mi terreno, tú me das una casa". Hay pasos clave que deben seguirse para evitar problemas legales y desilusiones.
- Evaluar el valor del terreno: No se trata de lo que costó hace 10 años. Se debe hacer una tasación actual, considerando ubicación, acceso, servicios, y potencial de desarrollo. En Mendoza, un terreno de 500 m² en zona residencial puede valer entre $800.000 y $2 millones, dependiendo de la calle y la infraestructura.
- Definir el proyecto de construcción: ¿Qué se va a construir? Una casa de 100 m²? Un edificio de tres departamentos? ¿Con qué materiales? ¿Con qué calidad? Esto define cuántos metros construidos se pueden aportar.
- Estimar el costo de construcción: Un metro cuadrado construido en Argentina hoy (2026) cuesta entre $250.000 y $450.000, según la terminación. Si se quiere construir 200 m² con acabados básicos, el costo sería unos $50 millones. Eso se convierte en el "valor aportado" por el constructor.
- Negociar el intercambio: Aquí entra la parte más importante. Si el terreno vale $1.200.000 y la construcción vale $50.000.000, no se puede intercambiar 1:1. Se negocia un porcentaje. Por ejemplo: el propietario del terreno recibe 20% de la construcción (40 m²), y el constructor se queda con el 80% (160 m²) para vender o alquilar.
- Documentar todo en un contrato notarial: Esto no es opcional. Sin escritura pública, el acuerdo no tiene valor legal. El contrato debe especificar: superficie del terreno, metros construidos aportados, ubicación exacta, calidad de materiales, plazos, responsabilidades, y qué pasa si alguien incumple.
Un error común es pensar que "es solo un acuerdo de palabra". En 2024, en San Juan, una pareja intercambió su terreno por una casa, pero no firmó nada. El constructor se fue con el lote y no construyó nada. La pareja perdió su propiedad y tuvo que iniciar un juicio que duró dos años. No vuelvas a cometerlo.
Beneficios reales: ¿por qué vale la pena?
El barter inmobiliario tiene ventajas claras que no se ven en los bancos:
- No necesitas crédito: No hay intereses, no hay cuotas, no hay avalúos. Solo necesitas tener algo que el otro quiere.
- Evitas la inflación: Si compras materiales en efectivo hoy, dentro de seis meses pueden haber subido un 40%. En un intercambio, lo que se negocia es un valor relativo, no un monto en pesos.
- Acceso rápido: Un préstamo hipotecario puede tardar 4 a 6 meses. Un barter puede cerrarse en 30 días si ambas partes están dispuestas.
- Flexibilidad en la distribución: Puedes acordar que te quedes con un departamento, y el constructor se lleve otro, o incluso que te den un garaje o un local comercial como parte del pago.
En el caso de la familia de Luján de Cuyo, no solo obtuvieron una vivienda, sino que también lograron evitar pagar impuestos por la venta del terreno, porque no hubo transacción monetaria. Eso les ahorró unos $180.000 en impuestos provinciales.
Riesgos y cómo evitarlos
No es todo perfecto. Hay peligros reales si no se hace con cuidado.
- El constructor no termina la obra: Es el mayor riesgo. Solución: exige garantías reales. Por ejemplo, que el contrato diga que si no termina en 12 meses, el terreno se le devuelve y él pierde todos los materiales ya colocados.
- El terreno tiene problemas legales: Puede tener hipotecas, herencias pendientes, o litigios. Solución: pide un certificado de dominio y una copia del título. Verifica en la Oficina de Registro de la Propiedad.
- La calidad de la construcción es mala: Algunos constructores usan materiales baratos y no cumplen normas. Solución: incluye en el contrato las especificaciones técnicas (tipo de cemento, armaduras, aislación, etc.) y pide inspecciones intermedias.
- El valor de los metros no es equitativo: Si el terreno vale $1 millón y la construcción vale $10 millones, no es justo que te den solo 10 m². Asegúrate de que la proporción sea clara y razonable.
Una buena práctica: contrata a un arquitecto independiente para que revise el proyecto antes de firmar. No es caro, y te salva de perder millones.
¿Es legal en Argentina?
Sí. No hay ninguna ley que prohíba el barter inmobiliario. De hecho, el Código Civil y Comercial argentino (Art. 1952) permite el contrato de permuta, que es exactamente lo que es este intercambio. Lo que sí debe cumplirse es que se registre en el Registro de la Propiedad Inmueble. Sin inscripción, no puedes vender, hipotecar o heredar lo que recibiste.
El problema no es la legalidad. Es la falta de conocimiento. Muchos notarios no están familiarizados con estos contratos y se resisten a firmarlos. Si te encuentras con uno así, busca otro. Hay notarías en Mendoza, Córdoba y Buenos Aires que ya manejan estos casos con frecuencia.
¿Cuándo no es una buena idea?
No todo el mundo debe hacer esto. Hay situaciones en las que el barter inmobiliario es una mala opción:
- Si tu terreno está en una zona de riesgo (inundaciones, deslizamientos).
- Si no tienes certeza de que el constructor tiene experiencia real y referencias verificables.
- Si estás bajo presión emocional o urgente. Este tipo de acuerdos requiere calma y análisis.
- Si el terreno es muy pequeño (menos de 200 m²) y no permite construir más de una vivienda. No hay escala suficiente para que sea rentable para el constructor.
Si tu terreno está en una zona con planes de urbanización oficial (como en el sur de Mendoza, donde se está ampliando el anillo vial), puede ser mejor esperar y venderlo después. El barter es para quienes necesitan una solución ahora, no para quienes pueden esperar.
Alternativas similares que también existen
Si el barter inmobiliario no te convence, hay otras formas de financiamiento alternativo que funcionan en Argentina:
- Cooperativas de vivienda: Grupos de familias que aportan dinero y trabajo para construir juntas. Se reparten las viviendas al final. Muy común en La Plata y Rosario.
- Arrendamiento con opción a compra: Pagás alquiler durante 3 años, y al final, el 50% de lo pagado se convierte en parte del precio de compra. Es más seguro que el barter, pero requiere capital inicial.
- Plataformas de inversión inmobiliaria colectiva: Empresas como Vivienda.co o InvierteEnCasa te permiten aportar desde $50.000 a proyectos de construcción y recibir una parte de la propiedad. No es barter, pero sí es financiamiento sin banco.
La diferencia clave: el barter no requiere dinero. Las otras sí. Si no tienes nada, el barter es tu única opción.
¿Qué pasa si quiero vender lo que recibí?
Si recibiste un departamento por intercambio, puedes venderlo. Pero primero debes inscribirlo en tu nombre en el Registro de la Propiedad. Eso se hace con el contrato de permuta firmado ante notario. Una vez que esté a tu nombre, lo vendes como cualquier propiedad. No hay restricciones legales.
Lo que sí puede pasar es que el comprador te pida un certificado de obra nueva o una licencia de habitabilidad. Por eso, es clave que el constructor te entregue todos los papeles: planos aprobados, certificados de instalaciones, y la licencia de ocupación. Sin eso, tu propiedad puede valer la mitad.
¿El barter inmobiliario está permitido en toda Argentina?
Sí. El Código Civil y Comercial argentino reconoce el contrato de permuta como válido en todo el país. Lo que varía es la práctica: en algunas provincias, los notarios están más familiarizados con estos acuerdos. En Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, es común. En otras, puede ser más difícil encontrar quienes lo acepten, pero no es ilegal.
¿Puedo intercambiar un terreno por más de una vivienda?
Sí. Si el terreno es grande y el constructor tiene capacidad, puedes acordar que te entregue dos departamentos, o un departamento y un garaje. Lo importante es que el contrato detalle exactamente qué recibís, en qué ubicación, y con qué características. No se trata de cuántos metros cuadrados, sino de qué bienes específicos se entregan.
¿Qué pasa si el constructor se va con el terreno y no construye?
Si el contrato está bien hecho, el terreno sigue siendo tuyo. El constructor pierde cualquier derecho sobre él. Pero si no hay contrato notarial, es muy difícil recuperarlo. Por eso, nunca firmes sin notario. Si ya ocurrió, debes iniciar una acción de restitución de dominio. Es lento, pero posible si tienes pruebas de propiedad original.
¿Es necesario pagar impuestos por el barter inmobiliario?
En la mayoría de los casos, no. Como no hay venta ni compra con dinero, no se genera ganancia de capital. Sin embargo, si después vendes lo que recibiste con ganancia, sí deberás pagar impuestos sobre esa venta. Lo que no pagas ahora, lo pagas después. Es un diferimiento, no una exención.
¿Puedo usar el barter si tengo una hipoteca en mi terreno?
No, al menos no directamente. Si tu terreno tiene una hipoteca, el banco es co-propietario. Debes cancelarla primero o obtener su autorización. Algunos bancos permiten que el terreno se use como garantía para un nuevo préstamo, pero no para un intercambio sin dinero. Lo más seguro es liquidar la deuda antes de hacer el barter.
¿Qué hacer ahora si estás pensando en esto?
Si tienes un terreno y necesitas una vivienda, no esperes a que el banco te apruebe un crédito. Empieza por lo siguiente:
- Obtén un certificado de dominio de tu terreno.
- Consulta con un arquitecto o ingeniero para saber qué se puede construir en tu lote.
- Busca constructores que hayan hecho barter antes. Pídeles referencias.
- No aceptes ofertas sin un contrato notarial.
- Si no tienes experiencia, contrata a un abogado especializado en propiedad inmobiliaria para revisar el acuerdo.
El barter inmobiliario no es un truco. Es una herramienta real, usada por miles de argentinos que no tienen otra opción. Y en un país donde el dinero pierde valor cada mes, a veces lo más valioso no es lo que tienes en el banco, sino lo que tienes en el suelo. Si tu terreno es tu único activo, no lo vendas por un precio de emergencia. Intercámbialo por algo que te dure toda la vida.