Automedicación: qué conviene saber antes de tomar un medicamento por tu cuenta

Tomar un remedio por tu cuenta puede arreglar un dolor de cabeza o empeorar la situación en minutos. La automedicación funciona para molestias leves si se hace bien: leer la etiqueta, respetar dosis y no mezclar productos con la misma sustancia. Pero hay riesgos reales: interacciones, sobredosis accidentales y retrasar el diagnóstico de algo serio.

¿Cuándo está aceptada?

Automedicarse es aceptable cuando se trata de medicamentos de venta libre para síntomas conocidos y leves: analgésicos comunes, antihistamínicos ocasionales o antiácidos. Si ya usaste ese producto antes y sabes cómo te afecta, puede estar bien repetirlo siguiendo la dosis del envase. También es válido consultar al farmacéutico: te puede orientar sin cita y recomendar alternativas seguras.

No automatices el hábito: si el dolor o síntoma dura más de 48–72 horas, empeora o aparece fiebre alta, consulta con un profesional. Tampoco te automediques con antibióticos, psicofármacos, hormonas o medicamentos crónicos sin supervisión médica.

Qué evitar y pasos prácticos

Lee siempre el prospecto y la caja. Si un medicamento contiene paracetamol o ibuprofeno, revisa otros productos para no duplicar la misma sustancia. No mezcles alcohol con analgésicos ni con antihistamínicos que causan somnolencia. Guarda los medicamentos fuera del alcance de niños y en su envase original para evitar confusiones.

Para niños, usa jeringas dosificadoras o copas medidoras; evita cucharas de mesa. Respeta la edad mínima indicada en el envase. En embarazo o lactancia, consulta antes: muchos productos que parecen inocuos pueden afectar al bebé.

Si tomás medicamentos por una condición crónica (hipertensión, diabetes, anticoagulación), llevá siempre una lista actualizada y mostralá al farmacéutico o médico antes de incorporar un nuevo remedio, incluso si es de venta libre. Las interacciones pueden reducir la eficacia o aumentar efectos tóxicos.

Evita remedios vencidos o con signos de humedad. No compartas tus medicamentos con familiares: dosis y condiciones varían. Si empiezas a sentir mareos intensos, erupciones, dificultad para respirar o pérdida de conciencia después de tomar algo, buscá ayuda médica urgente.

En caso de sobredosis, llamá al servicio de emergencias o al centro de toxicología local inmediatamente; no induzcas el vómito a menos que te lo indiquen. Conservá el envase del medicamento para que el personal de salud sepa qué sustancia se ingirió.

¿Querés hacer automedicación más segura? Hablá con el farmacéutico, anotá tus medicamentos, respetá dosis y tiempos, y consultá al médico ante dudas. Un poco de cuidado evita problemas grandes.