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12 consejos para cultivar tomates fantásticos

12 consejos para cultivar tomates fantásticos

Incluso en las profundidades del invierno, el verano parece casi tangible cuando su mente se desplaza hacia tomates perfectamente madurados al sol. Cultivar tomates es imprescindible para cualquier jardinero urbano, ya sea que prefiera cerezas dulces, jugosos bistecs o un poco de ambos. Aunque tendrá que esperar hasta que las temperaturas de verano alcancen su punto más cálido para sumergirse por completo en el proceso de cultivo, hay cosas que puede hacer durante todo el año para ayudar a que sus tomates prosperen. Ponga en práctica los siguientes consejos y será fácil cultivar tomates para cortar, enlatar y ensaladas de verano.


1. Elige sol

A los tomates les encanta un lugar soleado, así que elija un área que permita una exposición total y sea lo suficientemente grande para una plantación adicional aproximadamente tres semanas después de la primera. Deje un espacio amplio (aproximadamente 24 pulgadas entre las plantas y las filas a tres pies de distancia) para ayudar a la circulación del aire.

2. Pruebe su suelo

Los tomates disfrutan de un pH del suelo de rango medio de alrededor de 7. En la oficina de extensión cooperativa local, se encuentran disponibles kits de muestreo de suelo fáciles de usar. Los resultados le dirán si la mancha de su jardín es ácida o alcalina. La incorporación de cal de jardín es la forma más rápida de aumentar el pH del suelo, mientras que la modificación con compost terminado o turba lo reducirá.

3. Conozca su zona

Tenga en cuenta los patrones climáticos típicos de la zona de resistencia de su planta del USDA. Plantar antes de que haya pasado la última helada podría significar daños o incluso la muerte de las plántulas tiernas a menos que esté preparado para protegerlas.

4. Elija sabiamente las variedades

Cada año se cultiva una variedad de tomates, cada uno adaptado para su uso y con ciertas propiedades, como la resistencia al calor. Su oficina de extensión cooperativa local puede indicarle las variedades que prosperan en su región y para su uso preferido. Por ejemplo, las variedades grandes de bistec son mejores para rebanar, mientras que las de pasta son mejores para salsa. Tenga en cuenta que las variedades tradicionales, aunque son sabrosas y excelentes para conservar semillas, son menos resistentes a las enfermedades y pueden ser más difíciles de cultivar.

5. Fertilizar

Al plantar, trabaje con un fertilizante específico para tomate que incluya calcio o estimule la absorción de calcio para prevenir la pudrición del final de la flor. Haga un seguimiento con un fertilizante soluble en agua una vez a la semana durante las primeras tres semanas y luego cada dos o tres semanas después de que se establezcan las flores. La fertilización es especialmente importante para los híbridos actuales, que necesitan mucha nutrición.

6. Plantar correctamente

Plante las plántulas hasta las primeras hojas del tallo. Se desarrollarán nuevas raíces en el tallo para brindar apoyo adicional a las plantas jóvenes.

7. Riegue regularmente

Controle la humedad del suelo y el agua dos o tres veces por semana durante los períodos largos y calurosos del verano. Riegue siempre el suelo en la base de la planta, evitando el contacto con las hojas; una manguera de remojo funciona bien. Reducir el riego cuando los días están nublados o la lluvia ha sido abundante.

8. Mantillo

Una generosa capa de mantillo ayuda a retener la humedad del suelo y mantiene a raya las malas hierbas.

9. Monitorear plagas y enfermedades

Los tomates son vulnerables a todo tipo de hongos, bacterias y virus. Una buena regla general es verificar con frecuencia los primeros signos de problemas. Si puede identificar el problema a tiempo, puede intervenir antes de que se produzca un daño real. Lo mismo ocurre con los insectos, como las chinches y los escarabajos japoneses. Plantar caléndulas como planta complementaria puede ayudar a repeler las plagas de insectos.

10. Brindar apoyo

Todos los tomates se benefician de la ayuda, incluso para determinadas variedades. El enrejado evita la expansión, maximiza su espacio de cultivo y reduce el astillado. Estacas simples o jaulas para tomates es todo lo que necesita para un jardín pequeño. Una técnica llamada tejido Florida funciona bien para filas más largas. Ponga estacas o enjaule las plantas mientras aún son jóvenes y átelas con lazos de tomate comerciales o tiras de pantimedias. Continúe monitoreando el crecimiento, atando las plantas a medida que crecen.

11. Pellizcar los ventosas

Algunos jardineros juran podar los chupones de tomate, esos brotes laterales que crecen en la base de los tallos, mientras que a otros les gusta dejarlos. Considere dejar dos o tres chupones más bajos para aumentar su rendimiento y pellizque los chupones más altos para evitar que se rompan las plantas con la parte superior pesada.

12. Retire las plantas gastadas

Este es el paso que la mayoría de la gente omite: después de la última helada, arranca las plantas gastadas de raíz y recoge los tomates gastados, el mantillo viejo y las malas hierbas. Queme o deseche los escombros. La quema, no el compostaje, destruirá las bacterias y los hongos que podrían afectar la cosecha del próximo año. Girar la tierra en su lecho de tomates después de eliminar las plantas gastadas ayudará a matar las larvas de la plaga.

Etiquetas jardín, crecer, suelo, tomates


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